


Antonio tocó diana a las ocho con
King Crimson y su
Formentera Lady recordando viejos tiempos.
Café, pan payés tostadito con aceite y tomate, ¡Quién da más!
Y a buscar
Sa Cova Des Fum.
El descenso no es demasiado complicado, pero el no conocer la situación exacta y sin tener visibilidad desde lo alto del acantilado nos hizo errar en el primer intento y aparecimos en otras cuevas también excavadas con diversas entradas y enlazadas entre ellas a lo largo del acantilado, según nuestro “librito” son las llamadas
Ses Mamellas, Sa Fresca y Es Riouet.
Mientras Antonio decidió bajar solo hasta el mar para ver si desde abajo divisaba mejor las entradas, Tato encontró otra cueva que podría ser la que buscamos pero se hacía tarde y con nuestro rudimentario equipo, o sea una miserable linterna, decidimos dejarlo para el domingo por la mañana.
¿A que no adivináis qué pidieron para cenar esos “buitres”?... la torti salió calcada y con una ensaladilla rusa
Made in Chus nos chupamos los dedos.
De nuevo en marcha, íbamos a tiro fijo, ayer, Roger del bar Can Toni nos dijo, al oírnos hablar de cuevas, que él había bajado a la cueva que buscábamos y que ésta última era la correcta pero que la entrada estaba unos metros por debajo del agujero que se ve desde arriba del acantilado.
Así lo hicimos y así lo vimos, os paso unas cuantas fotos de pequeños detalles que no llegan a reflejar lo que vieron nuestros ojos ni lo contentos que estábamos de nuestra aventurilla, pero es lo que hay.