8 de abril de 2010

VIAJE A EGIPTO (White Desert National Park)





Es verdad que no he meditado, no he tenido tiempo, las veinticuatro horas estaban dedicadas al placer de los sentidos: Los sonidos del silencio en el desierto, el tacto de la arena en los pies descalzos, el olor del té con menta, el sabor de la salsa de sésamo, y la inacabable sesión visual cada vez más sorprendente. El Parque Nacional del Desierto Blanco, el Desierto Negro, el Desierto del Oeste, la Montaña de Cristal,..., entre los oasis de Bahariya y Farafra, unos días inolvidables. Nada es igual después del desierto.

4 comentarios:

Vicente B dijo...

Nos pasa a todos, y todos caemos en el mismo error...!!! Para meditar lo mejor es un convento, pero no un viaje... como tu dices en un viaje lo mejor es tener todos los sentidos preparados para eso mismo, sentir, pero no para meditar.... Que te lo pases estupendamente...!!!

Rosa dijo...

Que bonitas y espectaculares fotos,
viajamos a traves de ellas sin movermos de casa, aumque lo ideal es verlo insitu, pero me parece que la fotografia le añade una belleza magica.
Enhorabuena por su blog.

LiNa dijo...

que capullo, como nos pones los dientes largos mientras a otras se nos cae la gota gorda de tanto trabajar...

desierto blanco porque? que tiene la arena?

la ultima foto parece un meteorito.

bienvenido, te echaba ya de menos.

:-)

Erna Ehlert dijo...

Juan,
impresionante las fotos.
Ya veo, que te lo deberias pasar de fabula.

Un abrazo