10 de febrero de 2009

PAYESES CON LUJOS







Parece un montaje fotográfico pero no lo es, es sencillamente la piscina de la casa de mi amigo Miguel en pleno Plà de Corona. El lujo no es la piscina, sino el lugar donde está.

9 de febrero de 2009

LAMIO







Esta mala hierba, Peu de gall (Lamium amplexicaule), Ortiga mansa para otros, la vemos fácilmente en los campos arados de cualquier lugar de la isla.

7 de febrero de 2009

VIDA DE PAYÉS III




La casa está relativamente lejos del mar, junto a la iglesia de Santa Inés, la payesa vigila las redes de pesca con las que su hijo y su nieto se ganan la vida. Aquí el tiempo se detuvo hace tiempo.

6 de febrero de 2009

ORQUÍDEAS HELADAS







Este año encuentro más orquídeas que nunca. Por la mañana temprano la escarcha pone a prueba su resistencia.

5 de febrero de 2009

PUIG DE SA PEGA




Quedé gratamente sorprendido cuando bajando por un camino de cabras apareció de repente, a lo lejos, entre montañas, la imagen del recinto amurallado de la ciudad de Ibiza con su orgullosa catedral en la cima.

4 de febrero de 2009

RÁBANO SILVESTRE







Otra curiosa planta abundante en los campos ibicencos, la Ravenissa o Citró (Raphanus raphanistrum).

3 de febrero de 2009

ES VEDRÁ DESDE CAP LLENTRISCA I







La silueta de Es Vedrá y Es Vedranell desde el Cap de Llentrisca es una de mis visiones favoritas.

2 de febrero de 2009

FLORES DE ALMENDRO







En algunos lugares de la isla ya han explosionado las flores del almendro, pero en el Plà de Corona se lo están tomando con calma. Los capullos no tienen prisa, van abriéndose lentamente para que no nos perdamos detalle.

31 de enero de 2009

VIDA DE PAYÉS II




Para la payesas ir a misa los domingos es de obligado cumplimiento, sobre todo en los pequeños pueblos en donde aprovechan para verse y saludarse. Mientras esperan toman el sol entre las arcadas de la iglesia de San Mateo.

30 de enero de 2009

CALA D´ALBARCA I











El camino de bajada es algo pesado por estar deteriorado por las lluvias y además por la ayuda inestimable de motos y todo-terrenos varios, pero una vez abajo disfruta sin pensar en el regreso. Las rocas caídas desde los acantilados han hecho desaparecer todo rastro de playa, pero son de una belleza increible y con un poco de ganas y buenas botas puedes recorrer roca a roca la cala hasta que los acantilados te impidan seguir.