Intento ser de los que no necesitan un día especial para redordar lo que debería ser cotidianamente normal, pero hoy me adhiero a esas mujeres que luchan por ayudar a otras que no pueden, no saben, no se atreven a enfrentarse a quienes les maltratan física o sicológicamente. Me cuesta entender a un ser humano tan ruín y débil que no tenga otros argumentos para convencer que los insultos o los golpes.
25 de noviembre de 2007
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