13 de octubre de 2009

BREZO







El otoño ibicenco es como una primavera, tras las primeras lluvias el bosque reverdece y el cepell (Erica multiflora) rebosa de flores blancas y rosáceas.

1 comentario:

Josetxo de Alza dijo...

Hay algo en la flor de brezo, cuando la nombro y la contemplo o la recuerdo, que hace aflorar en mi ánimo un sentimiento de potente gravedad existencial. Algo de su alegre fragilidad se transmite a la mía. De su fugacidad, verdadera o imaginada, extraigo el recordatorio de mi condición mortal.

Las flores son sueños inverosímiles.

Gracias por tus regalos diarios. Eres como una avecilla que, sin descanso, deposita a los pies del mundo pequeñas ramitas de amor. Josetxo.