
Leo en http://www.20minutos.es/ un artículo que me toca la fibra. "Eladio, fotógrafo ciego". Yo creía que mi amigo Juan Benítez, afectado de daltonismo, lo tenía crudo para sacar buenas fotos en color, aunque él me respondía: “yo veo colores, pero a mi bola”. Pero no ver nada es otra cosa. Y cuando leo que Eladio hace fotos y da clases a gente que ve, me quedo asombrado.
Simplemente, sabe cuánta luz hay y por dónde viene por el resplandor del sol sobre sus córneas muertas y el calor que siente en la piel. Lo demás es técnica y mucha intuición. Mide la distancia con su bastón de ciego y pregunta los detalles: ¿Qué tienes alrededor?
Cuando su mente ya tiene hecha la foto, entonces, clic, pero sin mirar por el visor, ¡Para qué!
Y para saber si la foto es buena, se guía por la opinión de los demás.
De vez en cuando, como en este caso, creo que la vida no es tan mierda como parece. Cuando has recibido un palo tan fuerte como el de Eladio (quedarse ciego a los 17 en un choque mientras jugaba al fútbol), y eliges seguir viviendo dedicándote a usar lo que has perdido, lo que más daño te ha hecho, tus ojos, y aprendes a mirar con los demás sentidos y a vivirlo como si lo vieras con tus propios ojos perdidos, entonces la vida tiene sentido, todo lo demás pasa a segundo plano, él ya sufre su propia guerra, su propio hambre, su propia pobreza, su propia injusticia, y va ganando su lucha, vive.
Simplemente, sabe cuánta luz hay y por dónde viene por el resplandor del sol sobre sus córneas muertas y el calor que siente en la piel. Lo demás es técnica y mucha intuición. Mide la distancia con su bastón de ciego y pregunta los detalles: ¿Qué tienes alrededor?
Cuando su mente ya tiene hecha la foto, entonces, clic, pero sin mirar por el visor, ¡Para qué!
Y para saber si la foto es buena, se guía por la opinión de los demás.
De vez en cuando, como en este caso, creo que la vida no es tan mierda como parece. Cuando has recibido un palo tan fuerte como el de Eladio (quedarse ciego a los 17 en un choque mientras jugaba al fútbol), y eliges seguir viviendo dedicándote a usar lo que has perdido, lo que más daño te ha hecho, tus ojos, y aprendes a mirar con los demás sentidos y a vivirlo como si lo vieras con tus propios ojos perdidos, entonces la vida tiene sentido, todo lo demás pasa a segundo plano, él ya sufre su propia guerra, su propio hambre, su propia pobreza, su propia injusticia, y va ganando su lucha, vive.













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