
Una vez oí decir a un jardinero: “Si quieres esta flor, córtala, llévatela, disfrútala unos días, pero si la amas, déjala crecer, disfrútala como es”. Bueno, no era un simple jardinero, era un viejo monje jardinero.
Es como el amor entre seres humanos, querer es poseer, exclusivizar, esclavizar, ceder, aguantar, compartir, repartir,…pero amar es otra cosa, es no dar nada y darlo todo, no esperar nada y recibir todo.
Si quieres a alguien cógelo, si amas déjalo ser.
Qué fácil es confundir querer con amar. Desde el lenguaje a los hechos reales, se confunde porque se funde. Se mezcla. Se alea. Se hace una pasta.
El te quiero lleva implícito compromiso: yo te quiero para mí. El te amo significa sólo eso: te amo sobre todas las cosas. Si estás cerca me vuelvo loco y si estás lejos también. Si te toco me derrito y si te sueño también. No sé en el día que vivo, ni me importa. No sé de donde eres. No sé como te llamas. No busco piso. No compro ajuar. Únicamente te amo.
Cuando nos queramos hablaremos del futuro. Tal vez nos sigamos amando.