9 de agosto de 2006

SES BLEDES




En donde habito el sol desaparece, y en la otra punta de la isla aparece cada mañana.
¡Si es tan bello ver esconderse al sol, cómo no será verlo aparecer cada mañana!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tierra, mar, aire, sol... la naturaleza en cualquier momento nos puede sorprender, siempre que seamos capaces de admirarla y recrearnos con ella. Y en eso eres un experto.
Un abrazo soleado.

Anónimo dijo...

somos ciclos, cariñito...y el Dios Sol nos demuestra algo que también sucede en nuestro interior...a veces el corazón atardece pero sólo se esconde a nuestra conciencia para un nuevo amanecer .. y no importa el número de atardeceres porque volverán tras de ellos nuevas luces matinales que coronen los latidos aparentemente consumidos...espero que el amor sigo tocando al son de los timbales en ti...un besito...